Bañistas comienzan a concurrir las playas del Este para disfrutar de Semana Santa

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    La Semana Santa es una celebración cristiana en la que se recuerda la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, sin embargo, para un gran número de dominicanos es la oportunidad perfecta para escaparse de la ciudad y disfrutar de unas vacaciones en otras zonas del país.

    Por eso es normal, para estas fechas, que las playas del Este se conviertan en potenciales atractivos para los ciudadanos que viven en la capital, por la cercanía que tiene esa zona turística con la ciudad, además de lo hermoso de sus playas de aguas cristalinas y arena blanca.

    Desde tempranas horas de este jueves las playas de Juan Dolio, Guayacanes, Boca Chica comenzaron llenarse de bañistas, quienes en vez de quedarse en casa, se desplazaron a esas zonas para disfrutar del sol, las aguas, la arena y hasta de un rico pescado preparado en el mismo lugar por los comerciantes que hacen vida allí.

    “Hay mucho calor y hay que aprovechar que uno no tiene trabajo y los muchachos no tienen escuela. Es por eso que en Semana Santa uno se aprovecha para venir un rato a la playa”, respondió una señora que llegó junto con su esposo e hijos a pasarse el Jueves Santo en Boca Chica.

    Bañistas llegan a la Playa de Bocha Chica.

    Bañistas llegan a la Playa de Bocha Chica.

    La mayoría de estas playas lucían limpias, aunque se pudieron observar algunas pilas de las algas sargazo amontonadas en la orilla.

    Por ejemplo, en la Playa Guayacanes, en algunas partes de la orilla estaban llenas de sargazo que, al parecer, fue amontonado por las autoridades días atrás, puesto que las pilas de esas algas estaban ya secas.

    La playa Juan Dolio también estaba muy limpia y concurrida, igual que la de Boca Chica, en donde se pudo constatar la mayor cantidad de bañistas durante la mañana y primeras horas de la tarde del Jueves Santo.

    En cada uno de esos balnearios se pudo observar una gran cantidad de agentes de la Policía Nacional, agentes de búsqueda y rescate del Ejército, además de miembros de la Cruz Roja y de la Defensa Civil que custodiaban las playas para controlar cualquier incidente y tratar de evitar ahogamientos y otros hechos lamentables.

    Algas secas en algunas partes de la orilla de la playa Guayacanes.

    Algas secas en algunas partes de la orilla de la playa Guayacanes. ( DANELIS SENA)

    En esas playas, los visitantes pueden alquilar una mesa de cuatro sillas con sombrilla por 500 pesos y para comer, el plato más barato que es un pescado frito con tostones, cuesta un mínimo de 600 pesos también, de acuerdo con lo que dijeron a Diario Libre vendedores de la zona.

    Estos comerciantes esperan que con la visita de los bañistas se puedan dinamizar las ventas, aunque muchas personas que van al lugar optan por llevar sus alimentos y solo alquilar las mesas en donde van a estar durante el día.

    “Bueno, uno trae lo que se va a comer para economizarse unos pesos, pero también para evitar intoxicaciones, ya que en estos días hay cierto tipo de pescado que suele caerle mal a la gente”, dijo una bañista que junto a su familia se fue a pasar el día desde San Isidro en Santo Domingo Este a la playa de Juan Dolio.

    Sin embargo, como es habitual en la parte este del país, los dominicanos no fueron los únicos vacacionistas en las playas. Los turistas de diferentes nacionalidades se veían en todas partes mientras tomaban sol o disfrutando de un rico baño en las tropicales playas del este.

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