Candidatura de Leonel aún debe superar escollos

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Como es de conocimiento general, luego de su renuncia pública como miembro y Presidente del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), el ex presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, ha pasado a hacer vida política de manera inmediata como candidato presidencial y a su vez como presidente del Partido de los Trabajadores Dominicanos (PTD), lo cual se materializó a través de una serie de convenciones partidarias cuya validez se encuentra siendo contestada en el Tribunal Superior Electoral (TSE) por una serie de motivos.

Para mantener su control sobre dicha agrupación política y, en consecuencia, al mismo tiempo su candidatura Presidencial para los próximos comicios electorales, Leonel Fernández deberá superar judicial y administrativamente una serie de escollos, que ensombrecen su situación actual.

El primero de estos, es el ya harto discutido sobre su imposibilidad de ser candidato para estas elecciones por las prohibiciones establecidas por la Ley de Partidos Políticos y la de Régimen Electoral para aquellas personas que hayan participado como candidatos en primarias internas por otros partidos y hayan perdido, que actualmente depende de las acciones que se encuentran pendientes de conocimiento y decisión del Tribunal Constitucional.

Precisamente, aunque la Junta Central Electoral (JCE) admitió su candidatura, en una aparente asimilación de una sentencia del Tribunal Superior Electoral (TSE), en una reciente opinión comunicada al Tribunal Constitucional (TC), manifestó que dicha ley se encuentra vigente, por estar protegida por una presunción de constitucionalidad, lo que hace pensar que dicho órgano regulador del torneo electoral, se encuentra a la espera de la decisión del TC al respecto. Asimismo, la decisión del TSE tiene actualmente abiertas las vías legales para atacarla, en especial el recurso de revisión ante el máximo interprete de la constitución.

Leonel Fernández debe además superar el obstáculo de las diferentes acciones encabezadas por José González Espinosa y otros miembros del PTD, pendientes de fallo en el TSE, y que buscan la nulidad de la 4ta Reunión Plenaria del Comité Central del PTD del 16 de octubre de 2019 y del Congreso Nacional Extraordinario del 20 de octubre de 2019, que modificaron varios artículos de los estatutos, incluyendo el cambio de nombre del PTD por el de La Fuerza del Pueblo, y la XII Convención Nacional Electoral del PTD del 27 de octubre de 2019, que lo hicieron candidato presidencial y Presidente del PTD; demandas cuyo contenido argumentativo no son temerarios ni débiles, sino que deben ser considerados con atención.

Solo por mencionar algunos, se denuncia una alta cantidad de violaciones a los Estatutos del PTD, entre los que se encuentra: (i) el requisito indispensable para poder aspirar a una posición de dirección dentro del partido, haber tenido una militancia previa de dos (02) años dentro del mismo; (ii) la exigencia para poder formar parte de las autoridades partidarias, de haber agotado un proceso de formación y orientación en los principios ideológicos del partido; (iii) que el organismo para la aprobación de alianzas, coaliciones y la línea táctica electoral es competencia del Pleno Nacional de Dirigentes y no del Comité Central; y, lo que es peor, (iv) que las autoridades fueron elegidas sin agotar un proceso democrático a lo interno del PTD.

Todas estas cosas sacan a relucir lo evidente: la entrada de Leonel Fernández al PTD no fue un proceso orgánico de migración ideológica, ni un proceso democrático realizado en respeto de la membresía de dicho partido, sino una transacción mediante la cual este entra al partido bajo sus condiciones, sin que lo demás importe; incluyendo, entre lo demás, la normativa interna partidaria, los derechos de sus militantes, y la ley.

En adición, en el contenido de dichas demandas se incluyen alegatos de que dichas convenciones fueron realizadas mediante convocatorias irregulares, con violación total de los requisitos exigidos estatutariamente para la celebración de ese tipo de convenciones internas como son cosas tan básicas como la comunicación previa de la agenda, circulación de un proyecto de modificación de estatutos, etc., lo cual, ha sido juzgado por el TSE, de que son requisitos esenciales de validez para la conformación de la voluntad de órganos colegiados, y en especial, políticos.

Un obstáculo particularmente especial, es la “fusión”, que todavía se encuentra pendiente de ser aprobada por la JCE. Fusión especial, ya que habría que preguntarse si es posible que ocurra una fusión entre un partido político existente y reconocido, y un “movimiento” no existente jurídicamente, no reconocido por la Junta Central Electoral, y cuyo único soporte es un Certificado de Nombre Comercial emitido por la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI), que muestra que el mismo fue solicitado al otro día de la celebración de las primarias internas donde Leonel Fernández perdió. Esto será conocido por la Junta Central Electoral, en una audiencia convocada para las 10:00 a.m. del próximo 9 de diciembre de 2019.

Relacionado con esto, existe un último “reto” interesante. Y es el que depende de la impugnación realizada a la modificación de cambio de nombre solicitada por el PTD por ante la JCE por Juan Gilberto Serulle Ramia, actuando “en calidad de Presidente del movimiento político “Con La Fuerza del Pueblo”, organizado y existente de conformidad con las leyes de la República Dominicana en fecha (11) de noviembre de dos mil nueve (2009)”.

En este caso, la JCE tendrá que evaluar si es legítimo el uso por parte de Leonel Fernández y su PTD del término “La Fuerza del Pueblo”, cuando existe un movimiento político registrado con dicho nombre, “creado, introducido y del cual se ha servido” Gilberto Serulle con anterioridad, en un legítimo reclamo.

Todo lo que se acaba de desglosar forma parte de los retos que Fernández todavía debe superar en la aventura que decidió embarcar cuando perdió la candidatura interna del PLD y partió hacia la deriva en búsqueda de un hogar político. Pero no cualquiera, sino uno que lo acoja como candidato presidencial, como Presidente, y como líder político e ideológico, en cuestión de días. Lo cual lleva a pensar: ¿acaso esta aventura realmente inició el 6 de octubre? ¿o tuvo una concepción y elaboración previa? Ya veremos cuál será el destino final.

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