Centro conductual reduce violencia educando hombres

    Eficiencia. Entidad da seguimiento a denuncias pequeñas que antes eran pasadas por alto. Acción. La corrección reemplaza patrones de conducta agresivos.

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    Las medidas coercitivas han demostrado ser ineficientes por sí mismas para detener la violencia  de género, ya que a pesar de su rigidez, ocho mujeres pierden la vida cada mes a manos de su pareja o expareja, según datos de la Procuraduría General de la República.

    “Se necesita mucho más que aumentar las penas para contrarrestar a los agresores de género. Ya tenemos bastantes condenados y los números, en el mejor de los casos, se mantienen; en el peor, aumentan”, revela la psicóloga Jaalix Muñoz.

    La Procuraduría General de la República cubre el pago de los especialistas. Nicolás Monegro

    La Procuraduría General de la República cubre el pago de los especialistas. Nicolás Monegro

    Entiende que la creación de programas de apoyo continuo para víctimas y agresores es la clave para aminorar las agresiones. Estas estrategias forman parte de los procedimientos implementados por el Centro de Intervención Conductual para Hombres (CICH) de la Procuraduría.

    Su estructura es poco atractiva en comparación con otras instituciones del Estado, sin embargo, contrastan sus logros tras diez años de operación.

    En este período ha atendido poco más de 29,000 hombres y ninguno de estos hasta la fecha, tras haber completado el programa, ha cometido feminicidio, y el porcentaje de recaídas es menor al 10%.

    Finalidad

    Entre los objetivos del Centro figuran: impedir la extensión del maltrato, garantizar la seguridad de las víctimas, trabajar con los déficits de los agresores y enseñarles a asumir la responsabilidad de su conducta violenta.

    El director del centro, Luis Vergés, asegura que anteriormente los acusados de violar la Ley 24-97 sobre Violencia de Género eran apresados o liberados y no se les daba seguimiento.

    Ahora las 24 unidades de la Procuraduría, especializadas en violencia de género, se encargan de realizar acuerdos administrativos cuando el caso no es tan severo para ameritar judicialización.

    “Los acuerdos administrativos ayudan a evitar que siga escalando el problema. Así es que llegan al Centro y se ven compelidos a completar el programa. Si no cumplen, dan curso al expediente y varían la medida”, explica Vergés, tras agregar que es una estrategia que les ha estado dando buenos resultados.

    Actividades

    Cada semana son referidos al CICH entre cincuenta y sesenta hombres desde las fiscalías del país, a donde llegan acusados de agredir a sus parejas.

    Este grupo es dividido en dos partes y citado para recibir una charla explicativa sobre el proceso al que serán sometidos por un período que oscila entre los seis meses y los dos años.

    Luego a cada participante se le asigna un especialista que se encarga de realizar un proceso evaluativo para determinar la gravedad de caso. Es en esta etapa donde se decide la frecuencia y el tipo de asistencia a recibir.

    Cada referido combina sesiones de terapia individual y grupal, alternándolas con talleres psico educativos y evaluaciones del proceso para medir el impacto del programa.

    “Si al finalizar el periodo el interno no da muestras de mejoría, se extiende el plazo para su tratamiento hasta tanto nos aseguremos del cambio de la percepción hostil y negativa hacia las mujeres y se hallan mejorado los déficits internos que le llevaron a recurrir a la violencia como solución de crisis”, garantiza Vergés.

    Al término del proceso se elabora un expediente que es remitido al fiscal con las instrucciones de lugar.

    Soporte

    El CICH depende en su totalidad de la Procuraduría, que se hace cargo del pago de los especialistas y la parte operativa.

    En la actualidad funciona una extensión en San Juan y se planificó la construcción de dos más para abarcar las zonas norte y este.

    A parte del tratamiento para el agresor, el Centro aporta investigaciones sobre la incidencia y prevalencia de factores psicosociales que intervienen en la conducta violenta hacia las mujeres, afirma su director .

    En el lugar

    El ambiente tenso que caracteriza a las fiscalías no existe en el CICH, donde a pesar de la complejidad de los casos tratados, directivos y especialistas se combinan para atender a los referidos, quienes se comprometen a asumir el programa educativo y reducir a su mínima expresión las distintas manifestaciones violentas, que han sido alimentadas por una sociedad machista. Referidos al centro

    1.Sustancias
    El 58% ha abusado del alcohol y el 25% alguna vez ha tenido contacto con drogas prohibidas.

    2. Causas
    Las humillaciones son el motivo de la mayoría de denuncias, con 66%; seguido de los agarres abusivos, con 48.4%.

    3. Agresores
    Un 92% está empleado y es económicamente independiente.

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