Consumidores son los beneficiarios del DR-Cafta

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República Dominicana está en el año 14 del tratado de libre comercio firmado en agosto 2005 con Centroamérica y Estados Unidos (DR-Cafta), convenio comercial que liberará totalmente de aranceles todos los productos considerados sensibles de la agropecuaria en el 2025. Por esa causa, varios sectores han reclamado una revisión, incluyendo el Ministerio de Agricultura, en representación de esos sectores, petición que finalmente descartó.

En ese contexto, el economista Frederic Emám-Zadé, ex viceministro, encargado de negociaciones comerciales del país durante el Gobierno del expresidente Leonel Fernández (1996-2000), explicó a LISTÍN DIARIO que favorece la continuidad del convenio, sin que que haya que pedir una revisión, porque siempre habrá intermediarios que actúan como monopolios que nunca estarán a favor de la competencia y el libre mercado, que sí beneficia a los consumidores de menores  ingresos.

El DR-Cafta contempla un desmonte de  las tarifas arancelarias por grupos de productos (canastas que se definen con las letras del abecedario) y actualmente se encuentran en la “D”, desgravando bienes de los sectores  agrícolas y agroindustriales, y que en 2020 entrarán al libre comercio, con cero arancel al mercado local.

Esto quiere decir, que se encuentran en el proceso final de desgravación las carnes de cerdo, bovina, muslos de pollo, res, leche, mantequilla, yogurt, embutidos, queso, jamones, azúcar, arroz, harina, cacao en polvo, jugos de naranja, extractos y esencia de café concentrado, caldos, salsas, sopas y caldos preparados, y cigarros de tabaco rubios y negros, entre otros.

Está claro que el desmonte de los aranceles que seguirá adelante con el DR-Cafta en los próximos años va a afectar los intereses de un número pequeño, pero “bulloso”,  de intermediarios de ciertos renglones alimenticios, dice Emám-Zadé.

La situación está dada, agrega el economista,  para que, en la medida que se cumplan los desmontes arancelarios restantes y se afecten los intereses de los intermediarios, el mercado (ofertantes y demandantes de estos productos agrícolas y agroindustriales), tanto los ofertantes y los demandantes, y hasta los intermediarios, todos se trasladen y centralicen de manera transparente, abierta y participativa sus transacciones en la Bolsa Agropecuaria.

Solo de este modo, con una competencia libre, se maximizará la oferta agrícola y agroindustrial y la demanda generará más beneficios para la nación en general, “que si fuese el gobierno balanceando a discreción o por decreto el poder económico a favor de un grupo u otro con una solución parcial”.

Aduce, al respecto, que la solución total es la que asegura el mayor bienestar para la nación y lo que se debe procurar, no solo por ser el que más beneficios proveerá al mayor número de dominicanos, sino además constituirá una de las mejores políticas de solidaridad y de alivio a la pobreza.

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