Defensa derechos militantes fortalece liderazgo de Leonel

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“La Constitución es sagrada. La Constitución no se toca. La Constitución es la mayor expresión de la soberanía popular”. Con estas lapidarias expresiones enfatizaba Leonel Fernández en febrero pasado lo que habría de ser el camino que emprendería para defender el derecho de los afiliados de los partidos políticos a elegir sus candidatos.

En ese momento, el ex gobernante parecía “luchar contra molinos de viento”, pero casi cuatro meses después Leonel campea en la cresta de una ola de opinión pública que le es favorable y que lo coloca en el centro del “ajedrez político” como el candidato preferido en todas en todas encuestas para ganar las elecciones del 2020.

Ante los sectores que buscan imponer “una camisa de fuerza” a los partidos políticos con las primarias abiertas y simultáneas, Fernández ha hecho de la defensa a la Constitución y del derecho de las membresías partidarias una causa que trasciende las fronteras del Partido de la Liberación Dominicana (PLD).

Con su retórica y estilo dialogantes ha concitado el apoyo de las bases del PLD, líderes opositores, empresarios, legisladores, medios de comunicación y las propias iglesias.

Para ello ha emulado a su mentor y líder histórico, Juan Bosch, acudiendo a la pedagogía política en sus artículos y discursos públicos, a fin de explicar los alcances de los principios de democracia interna y libertad de asociación con que la Constitución blinda el derecho de los partidos de autodeterminar sus procesos internos.

“Las primarias abiertas, simultáneas o no, como método único o como opción de los partidos políticos, resultan inconstitucionales e inaceptables”, proclamó en su último artículo publicado ayer lunes en la prensa nacional, para luego asegurar, “las primarias abiertas implican una renuncia del derecho de los miembros o afiliados, a favor de la ciudadanía general, para que sea ésta la que escoja los candidatos de los partidos”.

En ese tenor, ha defendido la opción de las primarias cerradas o por listados de miembros de las agrupaciones políticas, bajo el entendido de que cumple con el “test de constitucionalidad” que garantiza el derecho de los afiliados y la democracia interna.

El liderazgo de Leonel

El momento en que Leonel lanzó sus ideas sobre los partidos y la Constitución no fue para nada pacífico. La atmósfera política estaba preñada de argumentos maniqueístas de “voceros jurídicos” que pretendían presentar a quienes exigían el respeto al derecho de libre asociación política como “dinosaurios” que tenían una “precaria” intelección del Derecho Constitucional.

Seminarios y opiniones consultivas pagadas a juristas extranjeros y locales buscaban inclinar la balanza de la opinión pública a favor de las primarias abiertas y simultáneas. El liderazgo de los partidos mayoritarios y minoritarios lucía confundido.

A lo interno del PLD, el Comité Político (CP) parecía que aplicaría la “ley de hierro de las oligarquías”, pues según el sociólogo alemán Robert Michels, hay un momento en que la democracia se vuelve oligárquica y la tendencia del presidente Danilo Medina posee las “mayorías mecánicas” para imponer su voluntad en ese organismo.

Sin embargo, Leonel capeó lo que parecía una batalla perdida utilizando su más poderosa “arma política”, la argumentación, lo que llevó a un “tranque” en el CP, que optó por no “bajar línea” a sus legisladores, dejándolos en libertad de votar por la opción de primarias que entendieran más viable.

En todo este trayecto, el presidente del PLD ha tenido como aliada la autoridad moral e intelectual de su liderazgo y una que otras voces históricas del peledeísmo, como la del exrector universitario Franklin Almeyda Rancier, quien advirtió que si Leonel era vencido en el CP, las mayorías calificadas que necesita la ley para aprobarse llevarían a Danilo a una derrota irreversible en el Congreso, con lo cual saldría perjudicado el partido de gobierno.

Ante ese escenario, la prudencia y la tolerancia de Leonel Fernández le han permitido convencer a amplios sectores de la vida nacional de los efectos contraproducentes de las primarias abiertas y del “salvajismo” de una ley de partidos pretendida para que el “pez grande se coma al pez chico” utilizando el poder económico y el clientelismo.

Sin duda que, asumir como causa la defensa de la Constitución ha templado el acero del liderazgo de Fernández, quien se ve como un líder coherente, dueño de una visión contractualista y pragmática de la política, que se acendró durante los tres períodos en que ejerció en la “silla de alfileres”.

En un momento de tanta desafección social y en que las ideologías han “hecho aguas”, Leonel Fernández ha advertido que implantar un modelo de primarias abiertas y simultáneas viola la Constitución, amén de que equivaldría a propinar una estocada al sistema de partidos. Razones éstas que han sido muy bien comprendidas por la sociedad dominicana.

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