Un templo indio ayuda a tortugas ‘extintas’ en su hábitat

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La tortuga negra de caparazón blando se ha extinguido en su hábitat natural pero sobrevive en el estanque de un templo del noreste de India.

Hubo un tiempo en el que las tortugas de agua dulce abundaban en el gran estado de Asam (nordeste). Pero la destrucción de su hábitat y la sobrexplotación de este quelonio (muy apreciado en la gastronomía por la población local) han reducido drásticamente la población.

En 2002, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza consideró la trionyx negra, cuyo nombre científico es nilssonia nigricans, extinta en su estado silvestre.

Esta especie de tortuga perdura en los estanques de templos hindúes como el Hayagriva Madhav de la localidad de Hajo, un centro de peregrinación, gracias al estatus sagrado que la protege.

‘Aquí nadie les hace daño porque son encarnaciones del dios Visnú. Nací y crecí aquí. Desde que somos niños vemos tortugas. La gente las respeta’, explica Pranab Malakar, el responsable del estanque.

Pranab Malakar recoge a mano los huevos depositados en la orilla y los coloca en una incubadora artificial.

‘Hay muchas tortugas en el estanque’, explica a la AFP Jayaditya Purkayastha, de la organización de conservación de la naturaleza Good Earth, que se asoció con la dirección del santuario para desarrollar un programa de reproducción de estos reptiles con caparazón.

En enero, su organización soltó un lote de 35 crías de tortuga, entre ellas 16 trionyx negras, en un parque natural protegido situado cerca.

‘La población de tortugas de Asam ha disminuido mucho. Por eso hemos pensado que teníamos que intervenir y hacer algo para salvar a las especies de la extinción’, cuenta Jayaditya Purkayastha.

Criar tortugas en un estanque plantea algunos problemas. Los cientos de visitantes diarios del templo, situado cerca de la gran ciudad de Guwahati, les lanzan pan y otros alimentos y ellas lo aprecian.

‘Esto ha provocado cambios biológicos en las tortugas del estanque. Han perdido su tendencia natural a buscar comida’, lamenta Jayaditya Purkayastha de Good Earth.

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