Ventanas rotas: una teoría comprobada

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Me sorprendí cuando leí de este experimento social que realizó el profesor Philip Zimbardo en 1967. Él dejó dos vehículos iguales abandonados, uno en el Bronx, en la ciudad de Nueva York, y otro en un barrio de clase alta en Palo Alto, California.
Al primero le dejó las puertas abiertas y la placa rota, y en cuestión de tres días el vehículo había sido completamente vandalizado y no quedaba casi nada.


El segundo se mantuvo intacto, al cabo de varias semanas el profesor hizo abolladuras a este segundo carro y en unas pocas horas también fue destruido.Este experimento dio lugar a a la teoría de las ventanas rotas: un edificio con una ventana rota que no se arregla pronto terminará con todas las demás ventanas destrozadas por vándalos, pues se envía un mensaje al no reparar la ventana: nadie cuida este edificio.


¿Qué tiene esto que ver con la decoración? ¡Mucho!, pues si vamos dejando que pequeñas averías se queden sin reparar o se va desordenando un área sin atención, pronto tendremos el resto de la casa vuelto un caos.
En muchos casos es cuestión de presupuesto o de falta de tiempo, pero la verdad es que todos hemos sido culpables de no atender un problema o un desorden en el hogar. Vivimos muy deprisa y no es tan fácil mantenerse pendientes de todo, pero seremos nuestros propios vándalos si no ponemos cartas en el asunto.


Empecemos por hacer una revisión y redactar una lista de esas reparaciones, en orden de importancia, incluyendo filtraciones, problemas de tuberías o esos arreglos incómodos que implican picar paredes o pisos o en los que tenemos que involucrar vecinos.
Una vez organizada esta lista hay que poner énfasis en llevar las reparaciones a cabo, no vamos a lograr una casa bonita y agradable si primero no nos ponemos a arreglar “ventanas rotas”.


Y es que si nos acostumbramos a pinturas craqueadas, llavines que no funcionan, bisagras en mal estado, se nos vuelve una bola de nieve que a la larga nos costará el doble de trabajo y de esfuerzo.
Involucrar a toda la familia en mantener la casa en buen estado es primordial. Si nos hacemos la cultura de cuidar las cosas, desde las más pequeñas, salimos ganando. No hacemos nada con agotarnos los fines de semana arreglando todo y que en la semana se vuelva a acumular el desorden.No importa en qué punto te encuentres, ya sea que acabas de notar las primeras cositas que atender o que ya estés de lleno en el “autovandalismo”, hay que dar el primer paso. Con eso ya estamos haciendo mucho.

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